lunes, 27 de junio de 2011

Sí, he llegado a estos extremos.

Me gusta pensar que sos el rubiecito tímido que no toma apuntes, que se va antes de la clase y que desilusiona a más de una los días que falta. Me gusta pensar que otras te desean... ¿Is that normal?
No se si es por venganza o por vanidad, me gusta pensar que otras intentan encontrar la forma de hablarte sabiendo que nunca van a tener oportunidad, me gusta pensar que sos el amor imposible de alguien que colecciona tus looks y tus miradas, que soy la novia odiada, la envidiada o la inexistente, porque se lo que se siente. Desearía estar cual mosquito, estar atrás tuyo todo el día y vigilarte. Pero no de una forma controladora, no de una forma avasallante, sino como un insecto curioso que te zumba de vez en cuando en el oído. Me gustaría estar en la cabeza de tus futuras alumnas, verte convertido en el intelectual apasionante cuya privacidad está restringida a las puertas del aula. Quisiera saber las cosas fuertes que tendrían para decirte, ya se, estoy completamente fuera de órbita, de tiempo y de lugar pero ésto es dejar volar la imaginación a extremos que solo yo puedo alcanzar.

3 comentarios:

Soff dijo...

Lo más gracioso es que se que probablemente no exista tal clase de obsesión porque sólo yo soy capaz de tenerla

Camm. dijo...

jajajajaja no te creas tan especial, nos pasa a todas! xD

María dijo...

estás contaminando todo el valle con tu ñoñez (?

 
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